Fue en esos días, cuando todo pasó a ser solo una única cosa, que le cambió el estilo. No sabemos si lo hizo para mejor mas eso poco importa. De entonces guarda poemas sin apenas sentido, cuentitos mínimos, escritos en trozos de papel, letras para canciones pop. Y fue en ese tiempo que le lió a escribir no historias sino eso que ahora llaman autoficción. Más o menos así:
martes, 22 de septiembre de 2015
Fue en aquellos días que el Marino empezó a escribir de otra manera. Ya decíamos. Dejaron de interesarle las historias. Así que solo las palabras pasaron a tener sentido.
No es esta una manera muy adecuada esta para que la explicación adquiera claridad.
¿Y si ahora estaba pansando lo mismo? ¿Y si dentro de veinte años (lo permitan los dioses) se acercase a este blog y volviese a sentirse avergonzado?
jueves, 17 de septiembre de 2015
Ha querido ver entre los papeles algún soneto. Y otros poemas no mucho más extensos. Pero lo que mandaba era un montón de historias apenas empezadas. Y apuntes para otras muchas más. La mayoría penosos. Incluso ya entrado en la veintena aquello le parecía absolutamente pueril.
miércoles, 16 de septiembre de 2015
Se ha acercado a unas cajoneras donde, de milagro, ha encontrado papeles borrajeados en su adolescencia más tierna. No se ha atrevido más que a echarles un vistazo. Algunos estaban escritos a máquina. De un par de ellos solo conservaba una copia hecha con papel carbón. Qué cosas.
martes, 15 de septiembre de 2015
No sería coincidencia que fuese por aquellos días cuando Gulliver pasó a escribir de otro modo. No sabría decirnos a qué edad empezó. Tiene la sensación de haber escrito desde siempre. Desde antes, incluso, de nacer. Pero fue en aquella época que empezó a escribir de una manera diferente. ¿Cómo explicarlo?